La situación de los ayuntamientos en España es, en general, más estable que en el pasado, con una reducción importante del endeudamiento en muchos municipios.

Sin embargo, no todos están igual: algunos presentan cuentas saneadas e incluso superávit, mientras que otros siguen arrastrando deudas o dificultades estructurales.

Además, afrontan retos relevantes como la financiación insuficiente y el aumento de la demanda de servicios públicos, lo que sigue generando presión sobre sus presupuestos.