Ser deudor de buena fe significa que has actuado de forma honesta y transparente antes y durante el proceso, sin intentar engañar a tus acreedores ni ocultar tu situación real.
Esto implica, por ejemplo, no haber ocultado bienes o ingresos, no haber generado deudas de forma fraudulenta y colaborar activamente con el juzgado aportando toda la información necesaria.
Además, no debes haber sido condenado por delitos económicos graves. En resumen, es el requisito clave para acceder a la exoneración: demostrar que tu insolvencia no es fruto de mala conducta, sino de una situación que no has podido evitar.
- Segunda Oportunidad y pensión de alimentos: qué deudas pueden cancelarse - 13 de agosto de 2026
- ¿Pueden embargarte el coche por una deuda? Límites y opciones legales - 11 de agosto de 2026
- Embargo de cuenta bancaria: qué dinero no pueden quitarte y cómo reclamarlo - 6 de agosto de 2026


